El amor y las relaciones de pareja (2)

Las personas crean sus propias teorías personales sobre el amor a partir de:

  • Los modelos parentales.
  • La influencia de los medios de comunicación.
  • La literatura.
  • Otros factores culturales.

Somos herederos de una historia. Esto lleva a que se establezcan ideas sobre el amor que generan diferentes expectativas. Revisemos, por ejemplo, el concepto de la media naranja. El origen de este mito lo encontramos en Platón y su obra “El Banquete”. En esta obra Platón muestra las enseñanzas de Aristófanes, quien explicaba que al principio la raza humana era casi perfecta: “Todos los hombres tenían formas redondas, la espalda y los costados colocados en círculo, cuatro brazos, cuatro piernas, dos fisonomías unidas a un cuello circular y perfectamente semejantes, una sola cabeza, que reunía estos dos semblantes opuestos entre sí, dos orejas, dos órganos de la generación, y todo lo demás en esta misma proporción”. Estos seres podían ser de tres clases: uno, compuesto de hombre y hombre; otro, de mujer y mujer; y un tercero, de hombre y mujer. Cuenta Aristófanes que “concibieron la atrevida idea de escalar el cielo y combatir con los dioses”. Y ante aquella osadía, Júpiter, que no quería reducir a la nada a los hombres, encontró un medio de conservar a los hombres y, a la vez, disminuir sus fuerzas: separarlos en dos. El problema surgió después: “Hecha esta división, cada mitad hacía esfuerzos para encontrar la otra mitad de que había sido separada; y cuando se encontraban ambas, se abrazaban y se unían, llevadas del deseo de entrar en su antigua unidad, con ardor tal que, abrazadas, perecían de hambre e inacción, no queriendo hacer nada la una sin la otra”.

Así que el origen de la media naranja empieza con una búsqueda desesperada de unión y de enamorados muriendo de hambre e inacción. Aún así, parece que la idea ha calado hasta nuestros días:  El buscar y encontrar a la media naranja, a su otra mitad, su alma gemela… se ha convertido en el sueño de muchas personas.

Todo el bagaje sociocultural ha convencido a generaciones enteras de que el amor, el sufrimiento y el sacrificio están estrechamente vinculados. Pero, en realidad, amar es un acto que sale de una reflexión (amamos a través del pensamiento y a partir de una elección consciente), necesita se recíproco, el amor no lo justifica todo (deben existir límites) y el sentimiento amoroso cambia (al igual que lo hacemos las personas).

El amor se construye a partir de determinados elementos (intimidad, pasión, decisión y compromiso) presentes en la unión entre dos personas. Además, necesita de un aprendizaje tanto personal como de la pareja, y no es una cuestión espontánea.