Trastorno de la excitación sexual de la mujer

En este artículo hablamos del trastorno de la excitación sexual de la mujer: que es, cuales son sus síntomas y sus posibles causas.

¿Qué es?

Se caracteriza porque una vez iniciada la estimulación sexual de la mujer no se producen sensaciones de placer ni ninguno de los cambios fisiológicos ocurridos típicamente en la fase de excitación sexual; a saber lubricación, tumefacción vaginal, tensión muscular, aumento del ritmo cardiaco y respiratorio, etc.

Se considera pues como la incapacidad para obtener o mantener la respuesta de lubricación, propia de la fase de excitación, hasta la terminación de la actividad sexual. Además, esta incapacidad debe causar malestar acusado o dificultades en las relaciones interpersonales.

Incidencia.

La incidencia de este trastorno no se conoce con exactitud, aunque según varios estudios se aproxima al 25% de la población femenina.

Síntomas y trastornos asociados.

Es muy frecuente que esta disfunción esté asociada a la falta de deseo sexual, y que provoque (al no experimentarse los niveles de excitación necesarios) dificultades para lograr el orgasmo.

La mujer que sufre este trastorno puede tener poca o ninguna sensación de excitación sexual, y esto puede provocar dolor durante el coito, evitación y alteración de las relaciones sexuales y de pareja.

Posibles causas del trastorno de la excitación sexual de la mujer.

Podemos diferenciar entre factores de tipo orgánico y factores psicológicos:

Determinantes orgánicos.

Aunque no se conocen todos, sí podemos encontrar falta de excitación sexual:

  • Después del parto o cuando se inicia la menopausia (siendo los cambios hormonales los responsables de estas dificultades).
  • Cuando hay alteración en los niveles de testosterona, estrógenos, prolactina y tiroxina.
  • Con la toma de medicamentos anticolinérgicos o antihistamínicos (que reducen la lubricación vaginal).
  • Con la toma de medicamentos Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina (ISRS).

Factores de tipo psicológico.

  • Desconocimiento del propio funcionamiento sexual.
  • Inhibición asociada a la vergüenza.
  • Ambiente antierótico.
  • Mala relación de pareja.
  • Temor ante un fracaso sexual.
  • Ansiedad por el buen rendimiento.

Si tiene cualquier duda, recomendamos que acuda a su doctor de confianza.